Wala quiere conocerme,
Yo le digo, ¡exhala!,
Maligna de perfume que engatusa;
Hondamente tu respiro esté
Y permanezca aislado del Oscuro lado;
Ten abrigos es pensar
Que existe el término fecundo,
Tanto tiempo por vivir,
Tanta nada por morir;
Pues las puertas,
Son las puertas
del infierno las que vienen,
Claman sus tocs tocs
Zumbadamente;
un candado de hierro no soldará el tiempo.
¡Fuegos, fuegos quemantes como cañones
avecinan las puertas,
claran los ojos de los liberados miedos!
Héme aquí, justificando los cinco pesos para agradecer tal puñado de ideas.
ResponderEliminarContinúe así...