1
Tengo un amante, que cuando atiende su café, sus suyos ven a los míos de cuando en vez. Tengo un amante, que cuando atiende su café, mis míos ven a sus suyos de cuando en vez.
2
Así es, mi amante porta un look a la italiana, sirve Mokas, Frapuccinos, Cafés de todos tipos; tiene una carita de bebé y una voz ronca, en contraposición. Los miércoles y jueves que no va adonde va, mi cara desvanece como las montañas de extinta silueta y contorno. Y mi voz mental duerme diciéndose "Vuelve, vuelve, vuelve", tres veces incesantes.
POSDATA: Y no es ni gordísimo, ni feísimo, ni malescritorísimo, ni borderlineninísimo, ni micropenísimo. (Esta posdata es abominable, mas necesaria de citarse).
Veo que todavía te acuerdas de mí, buenescritorísimo. :')
ResponderEliminarEstimado Iván: ¿Quién no se va a acordar de un récord Guiness en la gordura, y en otras cosas que te daría verguenza las citara? Es inevitable. Pero, yo preferiría que me recordaran por las cosas buenas y no por las pésimas. Saludos.
ResponderEliminarMe disculpo por ser gordo -¿gordo?, gordísimo-: me siento bastante apenado.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarA Iván se le está quitando lo gordo, me consta. Pero ser buen escritor, el contar con el don -con el que, claro, sí cuenta Iván-, es algo que no se gana ni con parientes influyentes -ah, ya no lo son, por cierto- ni con dietas.
ResponderEliminar