Papá: ayer por la tarde, cuando casi irrumpía la lluvia, compré un librero de madera. Papá: yo sé que seguro estás aquí, tan cerca entre los libros que, de par en par, ordeno con calma. La estela de tu memoria, inmortal, ilumina cada página de luz infinita
Magnífico Pablo, un lujo contar con tus letras.
ResponderEliminarUn abrazo.
Marváz