MUJICA: IDEALISMO Y ACCIÓN
Pablo Aldaco
Pablo Aldaco es un cantautor y poeta mexicano, nacido en marzo de 1989. ©
martes, abril 07, 2026
lunes, abril 06, 2026
DESPUÉS DE LA PANTALLA.
domingo, marzo 15, 2026
sábado, marzo 14, 2026
MÚSICA PARA UNA TARDE NUBLADA
jueves, febrero 26, 2026
El poeta y cantautor sonorense Pablo Aldaco volvió a La Habana en un contexto particular. Su visita surgió a partir de una invitación formal a la Feria Internacional del Libro de La Habana, cuya cancelación en medio de afectaciones al suministro eléctrico en la isla, derivó en una agenda alternativa de actividades literarias y comunitarias.
Durante su estancia, Aldaco compartió contenidos de su libro Palabras en caída libre con estudiantes del Preuniversitario Tomás David Royo Valdés. El encuentro abrió un espacio de diálogo sobre procesos creativos, escritura contemporánea y proyección artística.
La visita incluyó una presentación en la peña Horizontes de Nuestra América, en Alamar, barrio del municipio Habana del Este. Ahí interpretó canciones propias ante un público intergeneracional, integrando la música a su práctica literaria.
Presentación en CubaPoesía
Uno de los ejes centrales de su paso por la capital cubana fue su participación en el Centro Cultural CubaPoesía, espacio que articula el Festival Internacional de Poesía de La Habana y diversas iniciativas de intercambio literario en la región.
En ese foro presentó Palabras en caída libre, acompañado por la poeta Xiomara Domínguez Calderón, quien estuvo a cargo de la presentación del libro.
El programa contó también con la presencia del poeta Alex Pausides, referente del movimiento poético cubano contemporáneo.
Asimismo, sostuvo instancias de diálogo con el poeta Karel Leyva, vinculado al proyecto CubaPoesía y activo en la escena literaria habanera, con quien estableció vínculos de colaboración.
Durante su estancia, Aldaco se reunió con el cónsul de México en La Habana, Ignacio Cabrera Fernández. En el encuentro dialogaron sobre política, arte y cultura, en el marco de las relaciones culturales entre ambos países.
En un escenario marcado por limitaciones logísticas ampliamente documentadas en la vida cotidiana de la isla, la agenda del poeta se orientó hacia espacios flexibles que sostienen la actividad artística y el intercambio intelectual.
El paso por La Habana se integra así a un recorrido internacional que combina producción literaria, presencia pública y desarrollo de proyectos interdisciplinarios.
“Aun con dificultades y obstáculos, el arte trasciende adversidades”, señaló Aldaco.
viernes, febrero 06, 2026
jueves, enero 29, 2026

Nos vemos en Santo Domingo, República Dominicana, en el paraninfo de la Facultad de Humanidades, Escuela de Letras, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la próxima semana.
viernes, enero 23, 2026
Olor a marihuana en Uruguay y hombres sin camiseta
En Montevideo, el aire es aire… y marihuana. En la rambla también. Fumar hierba es totalmente normal aquí; no hay escándalo ni dramatismo. La gente sigue viviendo su vida.
Un ruido me despierta del sillón negro donde
duermo, alrededor de las seis de la tarde. Son unos siete pibes, sin camiseta.
Cantan y aplauden una especie de himno, parecido al de las barras de los
hinchas. Alegran la calle de Hugo Pratto con esa energía despreocupada.
Hombres sin camiseta se ven por todas partes:
gorditos, flaquitos, rubios, adolescentes, musculosos; guapos, feos,
variopintos.
Al mismo tiempo, percibo muy poca violencia. Hay
un espíritu recreativo: familias, amigos, parejas que van a la arena con su
mate, un balón de fútbol, sillas de playa, agua mineral y cerveza. Skaters,
chicas patinando, niños jugando tenis cerca del Parque Rodó.
Dos chicos con mochila, antes de recorrer la
rambla en bicicleta, encienden un pucho de marihuana, se ríen… y se van.
Laureles, Medellín: la vida después de Buenos Aires.
En el barrio de Laureles, en Medellín, entre pájaros insolentes y la lluvia intermitente que humedece las banquetas, se cuela el canto de Julieta Venegas. Son mis nuevos vecinos: unos de tantos que ocupan las habitaciones de esta estadía provisional.
Me he instalado por unos días, mientras me sacudo los bochornos del Cono Sur y los sentimientos encontrados que dejó mi partida. Pronto comenzaré a visitar —con puntualidad de cazador— los departamentos donde podría quedarme por una temporada más prolongada.
“Qué lástima, pero adiós, me despido de ti y me voy”, la tijuanense canta a lo lejos, desde los parlantes de quienes, entusiasmados como yo, aún son jóvenes, al menos en el alma. En el cuerpo, en cambio, yo me siento cada vez más con los años a cuestas… aunque no lo parezca.
Y sí, me voy: como siempre me he ido, y como siempre he regresado.
miércoles, enero 21, 2026
Pablo Aldaco, poeta y pensador
Martes 20 de Enero de 2026
Los públicos de cuando menos cinco países latinoamericanos se han entregado sin reservas al joven cantautor sonorense Pablo Aldaco. Esos públicos constituyen el aval de calidad para su arte y hacen superflua mi opinión si intentara darla en esta columna. Pero mi propósito no es ocuparme de su armoniosa voz y del contenido poético de sus canciones, sino de un libro en el que enseña una nueva faceta de su personalidad: la de pensador.
Se trata de “Palabras en caída libre” que se terminó de imprimir en la Ciudad de México apenas en octubre pasado.
El gran vienés Arthur Schnitzler se pregunta, en la última página de su obra “Relaciones y soledades”, en qué casilla se han de clasificar los aforismos, y los describe: “Son los personajes nerviosos, displicentes, arrogantes. Nerviosos por su apresuramiento; displicentes por el tono de suficiencia con que se formulan; arrogantes porque saben muy bien que lo que dicen ya ha sido dicho cientos de veces”.
Escribe Schnitzler: “Antes detendrás un pájaro en vuelo que al amor que huye”. Y Pablo Aldaco: “La mujer coqueta huye… para ser atrapada”. El humorista español Enrique Jardiel Poncela juega con el aforismo: “Es más fácil detener un tren que detener a una mujer cuando ambos están a punto de descarrilar” (“Para leer mientras sube el ascensor”, Ed. Aguilar).
Pablo se asoma al mundo: “La soberbia del tirano es un gran miedo”. Y Jorge Saldaña, aquel singular conductor de televisión: “Según Aristóteles, el hombre es un animal político, lo cual no prohíbe pensar lo contrario, es decir, que a veces un político puede ser un completo animal” (“porjoder.com”, Ediciones B. México).
El libro de Pablo está dividido en ciclos y contiene 327 aforismos; el de Schnitzler contiene 372. Es curioso que si alteramos el orden del 2 y del 7 los números serían iguales.
Los aforismos del autor músico que más me interesaron fueron el “10.Haz brillar lo que miras”, “81 ¡Ah, la delicia de ser imperfecto!”, “84. Retén tu orgullo, caballero del espejo”, “90. No esperes que la gente te perdone ser transparente. Asume el costo”, “116. Hay perros sabios y sabios muy perros”, “132. El éxito se tiene dentro de uno. Lo demás es reflejo”, “145.En tiempos de violencia e incertidumbre, no queda más que refugiarse en la fogata de la amistad”, y “277. En cada baño debería haber una biblioteca”. Aquí yo cambiaría EN CADA BAÑO por EN CADA SANITARIO”. Más claro, digo.
carlosomoncada@gmail.com
Fuente: InfoCajeme.
martes, enero 20, 2026
AMISTADES DESECHABLES, SOLEDADES COMPARTIDAS
Las relaciones comunicacionales a través de las redes digitales se han vuelto cada vez más frágiles. Imperan la falta de responsabilidad afectiva, el desentendimiento y un egoísmo muy propio de estos tiempos: tener acceso constante a la vida de alguien y, al mismo tiempo, retirarse sin costo emocional de la relación.
Son tiempos —como advirtió el sociólogo Zygmunt Bauman— de amores y amistades líquidas. Yo propondría una variación quizá más sintomática: amores y amistades escurridizos. No solo vínculos sin forma estable, sino relaciones que se escapan al menor roce, al mínimo esfuerzo requerido.
Hoy lo “cool” parece ser consumir la amistad y el amor a capricho, como si fueran productos cualquiera, desechables. Se ignora todo aquello que exige una mínima implicación emocional, una conversación que vaya más allá de lo inmediato o de lo superficial.
Lo que requiere tiempo, paciencia y presencia en los vínculos humanos empieza a parecer una reliquia de museo. En su lugar, se celebra lo efímero, lo corto, lo resumido, lo relampagueante: lo placentero, sí, pero no necesariamente lo honestamente disfrutable. Una forma de vida ruidosa, saturada y, paradójicamente, vacía.
La gran contradicción de estas costumbres es que, cuando el afecto no se cultiva de manera auténtica a nivel social y colectivo, la propia soledad termina por volverse compartida: ya no una experiencia individual, sino una condición conjunta.





