La gula, el vicio, la lujuria
Lo que habitan las palabras
!Limítrofe de mí, buen lobo!
No me da la gana conservar amor a las flores, !¿qué sé yo? Me recluyo en los espejos sin ser absoluto todo aquello que pronuncio; es palabra al fin, palabra vil del que pronuncia, magia o perdición, risa, esotería. Algún ripio de bajo perfil pudiera marcharse, si por fortuna, no fuese tumba sin regreso. Pero, ¿cómo reclutar las palabras que reclaman el silencio, a mitad de camino? Nuestros pasos sobre el desierto son tenues. El terco escribidor, pasada la noche exhausta, marcha atrás: "me he resignado ante el sublime silencio".
sábado, junio 28, 2008
El peso
Hay momentos donde uno no puede concebir a la materia como algo real. Es aquí cuando debe entrar el concepto básico de la mutilación: mutilar lo inservible, trasladar al infierno todo lenguaje inoportuno.
jueves, junio 26, 2008
Lacónico
Se puede estar contento, triste, eutímico. La bondad de la vida abandona las puertas esenciales que hacen de este mundo un desafío bajo el mando de lo enhiesto.
martes, junio 24, 2008
Bocanegra
Bocanegra dialoga consigo en el calabozo,
Figurándose otra vida
Traspapela ripios, amortigua, lima tintas,
Socava en el túnel de la tristeza
La dicha restante del azogue
Construye versos, tormentos
Solo él y tinta, forman mares junto al lecho.
Bocanegra de pie, simula ausentes patriotismos,
Grita a los vientos la urgencia eterna de la prisa
¡¿Cuáles cañones?!
¡¿Cuáles bestias descorazonadas?!
El corazón esta acá, junto al mar de ausencias,
Escalando raudo, caminando aprisa
No es propicio simular
Los contornos naturales,
Vueltos un fiasco de vergüenza.
Figurándose otra vida
Traspapela ripios, amortigua, lima tintas,
Socava en el túnel de la tristeza
La dicha restante del azogue
Construye versos, tormentos
Solo él y tinta, forman mares junto al lecho.
Bocanegra de pie, simula ausentes patriotismos,
Grita a los vientos la urgencia eterna de la prisa
¡¿Cuáles cañones?!
¡¿Cuáles bestias descorazonadas?!
El corazón esta acá, junto al mar de ausencias,
Escalando raudo, caminando aprisa
No es propicio simular
Los contornos naturales,
Vueltos un fiasco de vergüenza.
viernes, junio 20, 2008
miércoles, junio 18, 2008
JOAQUÍN SABINA- PECES DE CIUDAD
Esta canción es hermosa, genial, arte puro.
Trae nostalgia, nos arrastra.
Súmanse y disfrútenla.
martes, junio 17, 2008
lunes, junio 16, 2008
sábado, junio 14, 2008
Infancia
La historia escribe tiempos que no vemos
Oculta entre luces protectoras,
Rendida ante cielos poderosos,
Transparente como transparencia ilusa
La infancia visiona la amenaza adúltera
De quienes alguna vez soñamos,
Naufragando en el mar de las pérdidas
El colmillo de la vida arrasa como el vientre:
Despierta, erguida muerte.
Es el nunca acabar de los míseros recuerdos,
Que con magia invocan la ventura.
Oculta entre luces protectoras,
Rendida ante cielos poderosos,
Transparente como transparencia ilusa
La infancia visiona la amenaza adúltera
De quienes alguna vez soñamos,
Naufragando en el mar de las pérdidas
El colmillo de la vida arrasa como el vientre:
Despierta, erguida muerte.
Es el nunca acabar de los míseros recuerdos,
Que con magia invocan la ventura.
viernes, junio 13, 2008
Ni´s
Ni tu belleza
Ni tu pobre andadura
Ni el collar de perlas
Ni el brillo de tu ausencia
Ni la presencia que presencias
Ni los cielos que prometes
Ni el adulterio proclamado
Ni la afasia de tus ojos
Ni la magia presuntuosa
Ni el calor de tus abrazos
Ni el ejercicio diario
Ni las huellas de tus manos
Ni la ceniza restante
Ni el acomodo de tus versos
Ni el néctar de la prisa
Ni tu cintura
Ni tus pupilas
Ni tu mirada
Ni tu rebozo
Ni tu esquema
Ni tu apariencia
Ni tu bolso
Ni tu paciencia
Ni tu paisaje
Ni tus complejos
Ni tu risa
Ni nadie
Ni tú
Ni el otro
Ni la vida.
Ni tu pobre andadura
Ni el collar de perlas
Ni el brillo de tu ausencia
Ni la presencia que presencias
Ni los cielos que prometes
Ni el adulterio proclamado
Ni la afasia de tus ojos
Ni la magia presuntuosa
Ni el calor de tus abrazos
Ni el ejercicio diario
Ni las huellas de tus manos
Ni la ceniza restante
Ni el acomodo de tus versos
Ni el néctar de la prisa
Ni tu cintura
Ni tus pupilas
Ni tu mirada
Ni tu rebozo
Ni tu esquema
Ni tu apariencia
Ni tu bolso
Ni tu paciencia
Ni tu paisaje
Ni tus complejos
Ni tu risa
Ni nadie
Ni tú
Ni el otro
Ni la vida.
jueves, junio 12, 2008
EXPRESO COLUMNA 12 DE JUNIO

EXPRESO JOVEN
Monstruosa Urbe.
Pablo Aldaco
Ciudad de México, junio de 2008
Es junio y azotan tiempos contrarios al desierto. El corazón de la capital es violento, amigable. Cada cual camina a su modo, cada cual persigue la sombra de su sombra. Hoy lunes, los rateros persiguen a las ancianas más decrépitas. Cada vez más la perversión del delincuente crece. Se me entumen las piernas a medio camino, “la ciudad del miedo” pareciera no asustarme, pareciera coquetearme, a no ser que las campanadas de Catedral que ahora oigo a lo lejos me han hecho recordar al siniestro innombrable, sospechoso ser que la gobierna.
Es lunes y los vendedores ambulantes de Coyoacán portan mantas rojas y de alarma en cada puesto: el Jefe de Gobierno ha ordenado un desalojo, un despojo; días festivos, como fines de semana, ellos no tendrán derecho a la venta de variedades artesanales, ni a la venta de productos de variados calificativos. Esto lo cuento el momento mismo en que la lluvia, como de costumbre, comienza a azotar las calles. La atmósfera comienza a preparar un cielo hermano de templados vientos.
Es martes, te recuerdo con pasión intacta. Los antiguos relojes de los museos me recuerdan al tiempo, que eres tú. Ahora son las campanadas de la iglesia de San Jerónimo las que oigo de fondo. Me digo ya vuélvete; me contesto aún no es tiempo. Me digo trata de ser un guerrero y funda tu lanza cada ocasión que ésta merezca reposar. Alguna abundante lluvia rodea los palacios de este monstruo que, pese a su misterio, no deja de ser peligroso.
Te traigo un recuerdo, una luz, agua de lluvia, relojes sin tiempo, corazones perpetuos, aliento. Es hora del regreso, es hora de pausar la aventura, ahora regreso al desierto, lurio, esperando tus ojos, las caricias, el refugio, mi Hermosillo. Pero nadie me impedirá volver a partir pronto, ahora sí, para hacer de este monstruo mi casa, mi hospicio, mi guarida.
Un par
I
Sin embargo existe el panorama,
Cada condena ata la miseria de los dotes;
Todas las aguas marchan
Y el poema extiende su valor sobre sí mismo
Algún día te darás cuenta de tu estancia,
Del brillo, de la brecha que abre paso a tu camino
Arrebatando lustros, cosechando siglos.
II
Un día se rebelará el mundo
Con la presencia de algo más que Dios,
Restarán los días olvidados,
Y algo pensará el Miedo
A través de los espejos.
Sin embargo existe el panorama,
Cada condena ata la miseria de los dotes;
Todas las aguas marchan
Y el poema extiende su valor sobre sí mismo
Algún día te darás cuenta de tu estancia,
Del brillo, de la brecha que abre paso a tu camino
Arrebatando lustros, cosechando siglos.
II
Un día se rebelará el mundo
Con la presencia de algo más que Dios,
Restarán los días olvidados,
Y algo pensará el Miedo
A través de los espejos.
domingo, junio 08, 2008
lunes, junio 02, 2008
El gran Alfredo
Esta noche Alfredo no fue de parranda,
Lo encontraron herido y golpeado
Nariz, pecho y espalda;
Se ha sumido en una tristeza terrible,
Redención semejante que aboga,
Por una escondida pasión
Hoy Alfredo las compone en el aire,
Usurpando con fuerza de Dios los trajes;
Canta y arrulla y frecuenta a la luna,
Esta noche Alfredo, pasa de dudas:
¡Cañaveral de versos,
Besos de lujuria!
Tan pronto anochece,
Se pierde entre nieblas,
Lejos de la tierra.
Esta noche Alfredo arrulla
A las musas más queridas,
Enviuda sin querer a sus deseos,
Abandona la fortuna de los días,
Nunca falta un beso, una despedida
Justo a tiempo: cuerpo a cuerpo.
Lo encontraron herido y golpeado
Nariz, pecho y espalda;
Se ha sumido en una tristeza terrible,
Redención semejante que aboga,
Por una escondida pasión
Hoy Alfredo las compone en el aire,
Usurpando con fuerza de Dios los trajes;
Canta y arrulla y frecuenta a la luna,
Esta noche Alfredo, pasa de dudas:
¡Cañaveral de versos,
Besos de lujuria!
Tan pronto anochece,
Se pierde entre nieblas,
Lejos de la tierra.
Esta noche Alfredo arrulla
A las musas más queridas,
Enviuda sin querer a sus deseos,
Abandona la fortuna de los días,
Nunca falta un beso, una despedida
Justo a tiempo: cuerpo a cuerpo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)