El Sol

martes, enero 24, 2012

Un corazón que danza
Mi mente es un torbellino que sube y baja,
despega desde el suelo,
atosiga a las alturas 

Busco la felicidad
y cuando menos la espero
ya está en las palmas de mis manos,
como un obsequio indigno del desprecio

Canto, danzo solitario
por los aires de la habitación
!Bendito aroma de incienso!

No estoy solo, sino con el alma que viaja
sobre los escombros de la tarde que se desvanece

Quisiera que estuvieras conmigo,
que no despreciaras el amor de este loco cuerdo,
que sólo añora un beso, que baste para reír

Quisiera que todo esto que cuento
beneficie a nuestras bocas,
a nuestro espíritu, a nuestro corazón,

aunque tú jamás vuelvas
y me des la espalda, cuando todo aquello
haya sido algo mucho más que una aventura de amor.

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