El Sol

jueves, abril 16, 2009

Qué fuésemos sin aves

Sin languidecer, el pájaro del día sobrevuela naturalmente los edificios que le sirven de aposento. Con un ánimo alegre y transparente, no se da tiempo para caer o ver el suelo que le asedia. En cambio, se da a la tarea de buscar refugios acordes a esa estancia que busca todo el tiempo. Sin la existencia del ave, el ser humano fuese poca cosa. Aunque pasemos distraídos por las avenidas llenas de polvo y gente enferma de ciudad, nuestro respiro siempre va encaminado a la espiritualidad; a la magia que negamos por miedo al cielo, a las alturas dominantes.

Plantémosle a nuestro ser nuestra existencia sin aves. ¿Qué sería de la imaginación sin el recurso del aire? ¿Quién lo volaría? ¿Qué sería del idealismo, por siempre vivo en nuestras almas de ciudad, de campo o pueblo? Pese a negarlo, el concepto natural no muere fácil. Vive, aunque escondido, hasta en las almas descreídas. Es imposible desatar los lazos con el cielo.

lunes, abril 13, 2009

Libres sin descanso

No es la pretensión de derrocar al gran monstruo de la historia, mucho más sólido que Dios, quien solo y noble dio las pautas. Tampoco es condenar nuestras influencias, pues sería ingenuo negarlas. No es tachar sólo porque a uno no le gusten las obras indeseadas con soberbia. Es dejarse llevar por el viento y viajar como las aguas, condenarse a vivir con la sonrisa amplia. Es vivir y morir a diario, deslizarse, trepar los muros del aire, mirar los rascacielos que nos hablan de la altura, del suelo, y después… después soñar con todo aquello, hacerlo paisaje, eternizarlo.
Retrato de un niño en asombro

El aire de mi boca con humo de cigarro, mueve la foto que está frente a mis ojos. En ella salgo infante, mirando en desconcierto el alma del foco de una cámara que, desde ese instante, años atrás me perpetuó. Entonces, después del ligero desvanecimiento, soy yo mismo quien la vuelve a postrar en la justa medida, frente a los mismos ojos que la palpan, para que el alma siga viva y sea yo quien se mire y a menudo se recuerde.

lunes, abril 06, 2009