El Sol

martes, marzo 31, 2009

Desenlace
Cuando la ciudad se incendie
Y quedemos tú y yo, par de enemigos,
Agazapados por el invierno roto,
No tendrás otra salida más que la nuestra.
Saldrás a observar las ruinas
Con el coro de tu ser multiplicado,
Pidiendo auxilio a la única alma dispuesta,
Pero ya no existirá el delirio pestilente
Ni el fantasma inocente ni las bobas travesuras
Ni la sociedad enferma a la cual pertenecimos,
Ni la cortesía impulsada por el interés, la mezquindad y el odio.
Imagina a la gran ciudad
Entregada a la razón de nosotros,
Y entonces entenderás,
Cuando tus muslos se prendan de gloria
Y boquiabiertos quedemos a misma altura,
Los misterios del Amor.
Para encarnarte
Nombro de par en par tus pechos
Y ya no me restan pares que enumerar
Es el último invierno triste,
Cuando me pides que encarne al diablo

Nos distraemos, yéndose el aire
Hasta el último beso de noche;
Tu escote, amigo del suelo, sonríe,
Cuando de pronto la lluvia arrecia el viento

La luz decide por sí sola apagarse
El canto es el clima de dos cuerpos,
Cuanto te hacen vibrar las maravillas
De mi tacto endemoniado

Abres la boca para besarme
Con tu piel de primavera exótica ,
Mientras la luz escasa decide por un momento apagar,
Los últimos tintes que quedan del brillo.
Vuelta al oficio
Si alguna vez aceptaste,
¿por qué no aceptar otra vez?

Si alguna vez gozaste,
¿por qué no gozar otra vez?

Mira que corre el tiempo
Y nadie decide su huída

sábado, marzo 28, 2009

Fue un domingo


Por Augusto Ledesma
El lunes esculpí una piedra, en Drobb, hasta quitarle las aristas; la llevé rodando a la choza del Brujo, que me vio llegar maravillado. El martes pasé por Ijik y molí pasta vegetal hasta dejarle el grosor de un suspiro; endurecida y blanca la entregué a la Autoridad, que no daba crédito. El miércoles, ya en Zhou, froté una aguja con magnetita y la colgué de un pequeño hilo encerado; se la obsequié al Rey, para que navegara. El jueves, de paso por Moguntiacum, tallé letras huecas y las rellené con hierro hasta que semejaran un manuscrito y lo multiplicara; lo di a unos copistas. El viernes capturé un rayo en Smiljan y logré enjaularlo, para que no hubiera noches; lo regalé a un matemático. El sábado regresé a casa tarde y me acosté sin desvestir. El domingo por la mañana vi la nota de María, que me había dejado.

jueves, marzo 26, 2009

Con la esperanza de que escuches

Con la esperanza de que escuches,
Te hablo enrabiado.

Cada noche vienes al balcón
Te vas, vampirezco y con orgullo

Pero vuelves, ¡valga contradicción!
A cerciorarte de que ya me he ido

Se ha ido el murmullo que soñaste,
Sueño que soñó tu pesadilla.
.

Maestro, minúsculo maestro

¿Qué maestro es maestro?
Uno que mis ojos conocen
Desecha frustraciones
En el lugar equivocado
Trata de herir al discípulo
¡Maestro, minúsculo maestro!
Sin pensar que hiere no por sus causas,
Causas mucho más vergonzosas
Que el fin que sus causas provocan.
¿Qué maestro es maestro?

domingo, marzo 22, 2009

PESE A LA RUPTURA

Fue necesario alejarme de tu vida,
Pues ahora lloro menos
Y la calma me visita siempre.
Tomo café de mañana
Con la indiferencia del recuerdo
Que se ha ido de mis manos
Y surgen nuevos soles
A partir de las historias terminadas.
Te extraño a partir del olvido,
Mas ya no queda sombra.
Sin ti soy feliz no debido a la ruptura
Pues el alma por sí sola se renueva
Y canto más alegre
Y entrego lo que resta
De memoria a lo sublime:

Por eso siempre vivo.

martes, marzo 17, 2009

Sueños

Me levanto ansiando un día realmente nuevo. La enjundia natural del aire me recibe, a partir del primer bostezo de la mañana. Este cuarto es víctima del silencio, pero afuera todo es presa del bullicio y el ritmo. Lo primero que observo es cómo ese sol ya está, postrado, bajo la mancha de las sombras extinguidas. Enciendo un cigarro, prendo el computador, y sigo apoyado de los recuerdos de mi pasado, herramienta eficaz para fijarme el futuro que vivo a todas horas. Mi vista ahora está lúcida, después del desvelo. Los vendedores, calle abajo, aúllan con un tono que empobrece el sueño de los escasos durmientes

Alguien tira la primera pieza, no somos tú ni yo; un hombre robusto aparece entre el humo del cigarrillo. Los perros parecen estar contentos, mientras afuera el caos es más que exterminio. Debajo del balcón, puedes palpar con tus ojos a un millón de caballos que enfurecidos persiguen el polvo que sus patas levantan, como queriendo desterrar la tierra misma. Entonces de la tierra emerge el Diablo y es a partir de su presencia, cuando comienza el mundo a girar sobre su propio eje.

Al día siguiente despiertas con los residuos del sueño anterior. Todavía no sabes a ciencia cierta si lo has vivido con transparencia. Crees que fue ridículo e intentas recapacitar. Pero nadie imagina ni mucho menos asume, hasta que lo sabe, un mundo monótono, repleto de calles paralelas, polvo, gritos, carriles, manchas, sangre, humo. Doy con la prueba a diario, dándome cuenta que debo buscar el antídoto.

II

Desde que sé que el mundo es magia, cada que salgo a la calle, programo mis instintos, recordando el quehacer de los que fueron grandes. Trato incluso de usurpar alguna idea imaginativa de algún peatón vecino, agregándole notas musicales, ritmos sólo concebidos en la mente, mientras mi paso se difumina como todos los otros, en el punto sublime del desenlace.

Entro al vagón del metro de la ciudad, esa urbe de muchísimas vidas, de almas en desconcierto, de afonías ruidosas. Trato de mirar los ojos de las damas y cuando éstos llegan a captar la atención de mi mirada, con ella comparto una noción espiritual casi inexplicable. Y al llegar a tu estación, sales desconcentrado, preguntándote si acaso la mirada es la hija de las palabras.

Vuelves a tu estancia, sigues recordando. ¿Y qué será de mi memoria muerta? Llorando no he encontrado más que lo más puro, es como si las lágrimas desenmascararan el infierno que ellas producen. Y sigo, y sigo atado a la meditación, a la pesca de imágenes insólitas, a
la recolección de pistas que puedan indicarme la inmadurez del mundo... y la superioridad de la vida.

lunes, marzo 16, 2009

A manera de pregunta
¿Canta el grillo?
¿Debajo de qué manto?
¿Quién, si no la respuesta?
¿Acaso manda la ausencia?

¿Es vicio la duda?
¿Te entrometes en tus actos?
¿Somos ley perdida?
¿Abanica el aire muerto?

¿Preguntas siendo duda?
¿Perfumas los huecos?
¿Te levantas sin augurios?
¿Evocas lo escrito?

jueves, marzo 12, 2009

Así lo dijo Fidelia


"A mí se me hace tan inútil la gente sobria, tan vana, como que respiran aire que nos corresponde, sobre todo cuando estamos crudos".
Fidelia Caballero

miércoles, marzo 04, 2009

Duelo en cama
Duelo en cama,
Los cerrojos son historia deshojada

Sólo quedan nuestros cuerpos
Enterrados en el cielo casto

Míranos impávidos dentro del espejo,
Huyen nuestros ojos transformando la mirada.