21 de septiembre de 2024
Pocas veces me he sentado a mirar las estrellas en Buenos Aires, ese acto de curiosidad primitiva que los tiempos han ido borrando. Convivimos con ese cielo, pero cada vez nos detenemos menos a contemplarlo.
Ahora, en el tumulto de un bar, espero algo para cenar y bebo una cerveza rubia pensando en el calor y el color de las estrellas de Buenos Aires. Levanté la mirada. No encontré ninguna. Tal vez la niebla de los vientos no me deje ver lo suficiente.