El Sol

jueves, junio 04, 2015

Ciudad hundida


La capital de Latinoamérica obliga a los sentidos a disparatarse, ya sea con el fervor de los coches a diestra y siniestra, navegando en un mar aveces infumable o con la intensa vegetación, que por más taladro de árboles haya, siempre volverá el espíritu de uno viejo, a crecer otra vez y desafiar el asfalto de millones de mortales que han pisado una tierra que siempre se renueva.
Al salir de casa, todo es un cuadro y una aventura nueva que pintar, con la materia prima de una ciudad hundida, pero viva.

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