El Sol

martes, febrero 18, 2014

El depa

Poco a poco el depa se va poblando de vida y más vida. Despacito, pero sin pausa, este hogar evoluciona. Son quizá el buen gusto o las ganas de construir en el aire un minúsculo castillo dónde poder vivir momentos hermosos, que dejarán huella como joyas en el camino.

Esta tarde Osvaldo barnizó con buen gusto unas tablas de madera, repisas donde comienzan a descansar libros, detalles, recuerdos, objetos para satisfacción de quienes gustan de los paisajes más simples.

El amor, para que crezca, requiere de orden y de silencio. Cada objeto es una obra de arte, por ínfimo que sea.






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