El Sol

martes, mayo 13, 2014

De pronto me convierto en león.
No puedo evitarlo. Sé que te asusto. Que en mis ojos reflejo el calor incontrolable de la fuerza de un león. Quisiera ser tierno, ahora que el deseo de acero vuelve.

Huye, sé que el ardor excesivo que invade mi sangre ahuyenta, atemoriza a la presa, causa miedo, pavor.

Pero no soy yo, mi amor. Es la selva de fuego que invade mi piel cada tanto. Después seré tierno. Después seré casto. Después seré calma y entonces, cederás y no nos contendremos.

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