El Sol

lunes, julio 21, 2014

Acerca de la fe y de la llamada Era Moderna

Primero que nada diferenciemos la palabra religión de religiones.
La palabra religión viene del verbo "ligare"; es decir "unión". Unión con el creador. Nada más y nada menos.

Pero la ignorancia que impera, nos ha dejado ciegos y atribuimos todo lo relacionado con religiones a la superstición, a lo "irracional", a la "magia", a la ficción, a lo que no existe.

Es decir, ponemos por encima a la ideología, olvidándonos de la filosofía. No olvidar que la palabra filosofía viene de la palabra sabiduría.

La misma Iglesia, esa "religión institucionalizada", ha contribuido, en muchos de los casos, paradógicamente, a alejarnos de lo que va más allá de nuestra existencia.

El casa del papa Francisco es una grandiosa excepción. Se considere o no mediática su presencia, este personaje se ha dedicado a predicar con el ejemplo: la manifestación del Amor al prójimo.

No olvidemos que el mundo es redondo. No olvidemos que el mundo no es cuadrado. Todo viene de una causa. Pensar de forma cuadrada, limita. En cambio, si analizamos bien, un círculo no se limita. Por lo contrario, expande los horizontes de visión humana.

Fe

Hay fe que no se exterioriza del todo. Por ejemplo, una ocasión un médico, después de contarme de una experiencia "inusual" que vivió con uno de sus pacientes, me dijo: "Es cuando te das cuenta y dices: hay un Dios". Segundos después me aclaró, "Bueno, aunque yo no creo en Dios ni nada de eso". !Qué ironía!

De manera que el orgullo y la pretensión de creernos "modernos", mucho de esto gracias a los llamados "avances de la ciencia"; cuando, de lo contrario, la humanidad parece va en picada, nos han aislados de los territorios abiertos de la mente donde se le da cabida, a través del pensamiento, del discernimiento, a meditar acerca de si "existe" o no una fuente creadora, una Inteligencia Superior que domina e impulsa nuestros actos.

Por lo menos a mí, si a ciencia vamos, el decir que el ser humano y toda materia es producto de la casualidad, me parece lo más anticientífico posible.

No olvidar que somos tan sólo granos de arena que, de no serlo, la montaña no existiera, puede servirnos de ejemplo para ir dejando atrás el individualismo que tanto carcome nuestras almas y nos separa de los otros. De manera que el grano de arena es igualmente valioso que la propia montaña o la duna del desierto.

Todo se compone de unión. De escindirse la unión, comienza el conflicto, el drama, esa droga que parece divertida, pero que día a día nos enfrenta: las guerras, la Banca, las deudas, las demandas, las disputas, la enemistad, el odio, el rencor, las ansias de beneficio egoístas.

Del mal concepto que se tiene del budismo

Como si de anacronismo se tratara, algunos denigran la palabra budismo o lo que se le parezca.

Van varias ocasiones -y las seguirá habiendo- en que amigos, conocidos, colegas, me preguntan de manera irónica. "Ah... Budismo Zen, ¿no?" Todo esto, al hablarles de la mente dualista que segmenta nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos; de la compasión; o sobre todo, de que todo reside en el interior y que el "afuera" es sólo producto de nuestras mentes.

Un dato curioso. Muchos de los más grandes científicos de toda la historia han sido "creyentes". Vuelvo a poner comillas, pues también esta palabra se ha denigrado.

1.- Louis Pasteur, uno de los tres fundadores de la microbiología. Produjo la primera vaccina contra la rabia y el proceso llamado pasteurizar. Católico practicante.

"Cuanto mas conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino bretón"

Einstein (1879 – 1955), premio Nóbel de física 1921.

«La ciencia sin religión es renga, La religión sin ciencia es ciega»

-Arthur Compton (1892-1962), Premio Nóbel de física 1927 por su descubrimiento del denominado efecto Compton y su investigación de los rayos cósmicos y de la reflexión, polarización y espectros de los rayos X.

«Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios”...»

Ernest Boris Chain (1906 - 1979), Premio Nóbel de medicina 1945 por su trabajo con la penicilina.

«La idea fundamental del designio o propósito [divino]... mira fijamente al biólogo no importa en dónde ponga este los ojos... La probabilidad de que un acontecimiento como el origen de las moléculas de ADN haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente demasiado minúscula para considerarla con seriedad...»

No olvidar que la base de todas las religiones es muy clara y concisa: Amor al prójimo, compasión, Luz, humildad -entiéndase en el sentido más tajante de la palabra-. Basta con eso para que el planeta detenga su rumbo que no va nada aleccionador.

Se denigra a la sabiduría milenaria y se pone en un altar a las teorías de la "Era moderna".

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