El Sol

martes, julio 29, 2014

La depresión, como consecuencia de la tecnología mal utilizada.

La depresión colectiva que se sufre en estos tiempos es producto de la dispersión que causa la cada vez más abierta y competitiva tecnología, que a su vez, "obliga" al ser humano a ser menos práctico. 

Apegado a la materia banal, el ser humano explota su lado más frágil. 

La dualidad del tener y el no tener es pan de todos los días. 

El problema del ser humano no es ignorar a la materia, sino no saber utilizarla para su beneficio. Puesto que no olvidemos que materia son también un árbol, un puente, una semilla, un perro, y hasta nosotros mismos.

La mercadotecnia es la causa indirecta de nuestro afán de competencia con el prójimo; puesto que ella misma la inculca. De no ser necesaria su existencia para ella misma, el individualismo social descendiera a un gran abismo. Un abismo positivo. Esto es lo que falta.

Por un lado hay surgido a nivel mundial un despertar en pro de la defensa de los animales. En la ciudad de México, así como en otras grandes metrópolis el ciclista, puede al fin trasladarse en un carril exclusivo para el uso de la bicicleta. 

Y si acaso todo esto fuera en peor de los casos, una moda, no importa. Es un avance. Sea o no sea. Pues hay quienes en verdad se toman en serio estas capacidades que está por verse, puedan seguir explotándose.

Por el otro, 

Los tecnócratas no se conforman con que la gente tenga un teléfono movil. Incitan con millonario ingenio a las personas a adquirir el modelo más reciente. Lo mismo con los autos, lo mismo con todo aquéllo. 

Esto no es nada nuevo; pero vale recalcar que, de no saber subsanar

Si hay dispersión, la conciencia se enfoca en varias partes. Y en ese caso, no funciona naturalmente. 

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